El cerebro de los adolescentes y ¿por qué actúan así? | Yordi Rosado | TEDxCoyoacán

Suicidio nov. 07, 2019

Antes de iniciar con este articulo te queremos comentar que te ofrecemos tres opciones: leer la charla realizada por Yordi durante el TEDx Coyoacán, o si prefieres verla facilitamos el vídeo en este articulo, por otro lado, si prefieres también compartimos el podcast para que lo escuches. No siendo más, puedes disfrutar de esta magnifica charla.

En vídeo

El cerebro de los adolescentes y ¿por qué actúan así? | Yordi Rosado - Charla TEDx

Podcast

Hola, ¿qué tal? Pues bueno, soy Yordi Rosado, soy conductor de televisión desde hace bastante tiempo. Y un día acabando un programa había un chico en mi camerino, un adolescente.

Y me dijo:"Yordi, quiero platicar contigo." Le dije: "Si, claro." Me dijo: "Me llamo Alejandro." Y dije: "¿Qué pasó?" Me dice: "Te voy a decir algo que nunca le he dicho a nadie, y que nadie más sabe." Dije: "Sí, dime." Me dice: "Me voy a suicidar."Cuando me lo dijo me quedé impactado, me quedé frío, y empecé a decirle las cosas que cualquier adulto diríamos para evitar una situación así. Pero me di cuenta que él no me entendía porque yo tampoco entendía lo que él estaba sintiendo ni lo él que estaba viviendo. Ese momento fue un caos, bueno él se tenía que ir, yo me tenía que ir. Le dije: "Por favor, déjame tus datos," y me los apuntó en un papelito. Y yo estuve toda la tarde esperando llegar a mi casa y cuando llegué, le llamé a unos psicólogos, busqué un poco en unos libros, no había mucho, me metí a una linea de ayuda, y cuando sentí que tenía la información necesaria para poderlo ayudar, le marqué.

Agarré el papelito y le marqué. El teléfono empezó a sonar, y a sonar, y a sonar... y no contestaba. Fue yo creo que una de las noches más largas de mi vida porque esto duró como unas tres o cuatro horas en que yo marcaba.

Y él me había dicho que era una decisión que ya había tomado él. Yo no sabía si lo estaba planeando, si en ese momento lo estaba haciendo, o si, lamentablemente, ya lo había hecho. Fue horrible.

Al otro día me levanté, seguí marcando, y cuando menos te imaginas que te van a contestar, me contestaron. Me contestó una señora, y le dije: "Señora, ¿me puede comunicar por favor con Alejandro?" * Y me dijo: "Aquí no hay ningún Alejandro." * Le dije: "Señora, mire, yo conocí a su hijo ayer, me dijo en la situación en la que están, por favor, téngame confianza y, ¿me lo puede pasar?"

Efectivamente, el número estaba mal. Yo tenía mal el número. Yo hoy no les puedo decir si Alejandro está vivo, o, lamentablemente, si no lo está. Yo me sentí muy mal, me sentí muy culpable. Me sentí culpable por no haber revisado el teléfono de entrada, en ese momento, por no haberle dado el mío, porque sí lo pensé y no se lo di. Y sobre todo, me sentí un poco responsable por no tener información, porque había muchos chavos que se me acercaban a decirme diferentes cosas pero nunca había estado en una situación así... en fin.

Como 6 meses después me invitan a dar una conferencia donde yo realmente creí que lo único que querían era que yo entretuviera a los chavos por un cierto rato. Pero ellos no sabían que yo había vivido esto entonces yo preparé unos temas para esa plática y busqué la parte de, pues la parte de... de entretenimiento que yo había manejado en los medios para poder hacer una fórmula y a ver si funcionaba.

Dije: "Si esto funciona, yo voy a tratar y voy a intentar buscar siempre a los mejores expertos, buscar la mejor información para ser un traductor, para ser un facilitador y darla, y pueda ayudar."

Afortunadamente, esa conferencia en ese momento funcionó. Y yo lo que les quiero decir es que todos tenemos un adolescente que queremos, que amamos o simplemente que queremos ayudar. Un hijo, un sobrino, un nieto, un amigo, un vecino. En fin.

La adolescencia efectivamente es complicada. Dicen que lo único más difícil que ser un adolescente es ser papá de uno de ellos. (Risas) Dicen que verdaderamente, es realmente muy complicado.

Y la verdad es que ¿cómo no? Porque cambian completamente las cosas, cambian al 100 % las cosas, porque de repente tus niños los tienes chiquitos y te dicen:

"Papi, mami, ¡por favor quédate aquí en mi cama, conmigo! ¿Cómo que ya te vas a trabajar otra vez, si acabas de llegar? ¡No, por favor!" Y unos años después te dicen: "¡¿Te puedes largr de mi cuarto?! ¡Dame mi espacio!" (Risas) O sea, es más, si pudieran escriturar su cuarto, lo harían muchos. (Risas)

Es impresionante. Has de cuenta que te cambiaron a tu hijo por una copia pirata. Se ve igual, pero no es lo mismo. (Risas) La realidad es que los papás y los chavos hablamos completamente distinto. Son comunicaciones y lenguajes completamente diferentes. Entonces de repente, el adolescente te dice cosas como:

"Pero todos reprobaron." Y el papá o la mamá te dice, obviamente:"A mi no me importan los demás, me importas tú." Y además, si tienen tiempo te lo aumentan con: Entonces, ¿qué?,si te dicen:"ve y aviéntate de la barranca", ¿vas y te avientas (Risas)

La realidad es que los papás estamos tratando de educar a nuestro hijos con lenguajes y con información de hace 30 años. Como nos educaron a nosotros. En un principio no es nuestra culpa porque es la única forma que sabemos hacerlo, pero los chavos de hoy viven otra adolescencia, otra realidad, otro entorno.

Y tienen un millón de elementos que no tuvimos hace 30 años. Entonces realmente, para poder educar a un hijo de hoy, hay que ser un padre de hoy. La adolescencia es fantástica, es increíble, pero... es muy bueno cuando la entendemos.

Mucha gente pensamos que la palabra adolescencia significa "adolescer", y la verdad es que hace mucho sentido, pero significa "aprender a crecer". Y es exactamente lo que está pasando con el adolescente. Se está convirtiendo en un adulto, tanto física como emocionalmente Y es lo que está sucediendo en todo momento. Los cambios físicos, los conocemos muy bien todos: Los genitales empiezan a crecer, hay vello púbico, cambian los músculos, viene la menstruación... en fin.

Pero los cambios mentales muchas veces no los entendemos o no los conocemos, y son los más importantes. Fíjense que a mí me parece muy interesante esto: El 95 % del cerebro humano se desarrolla entre los cero y los cinco años, y el último 5 %, que es de los más importantes, se desarrolla en la adolescencia. Y es impresionante lo que está pasando, pero es así y muchas veces no lo sabemos. Y a mí me gustaría comentarles tres cosas muy básicas del cerebro del adolescente donde lo podemos entender de una manera más fácil:

La primera: La primera señal que un adolescente recibe en su cerebro, es que quiere ser, y tiene que ser, independiente. Es lo primero. Tiene que ser él mismo, tiene que ser un individuo por primera vez en su vida. Y ¿qué pasa? que voltea y ve a su papá o a su mamá y dice: "¡Ah!" ¡Estoy idéntico a él! ¡Estoy idéntica a ella! (Risas) Y claro, ¿por qué? Pues porque llevas 11 años tratando de imitarlo, porque tienes su ADN, tienes su educación, bueno, tienes hasta su naricita chata. O sea, tienes todo. Y entonces en ese momento pasa de ser tu héroe, el que estuviste construyendo, a ser tu archi enemigo porque va en contra de lo que el cerebro te está pidiendo: que seas distinto. Entonces necesitas dejar de ser una sucursal de tu papá para empezar a ser tu propio changarro. Y es real. Y tu cerebro te está diciendo todo el tiempo, entonces inmediatamente los adolescentes en este momento empiezan a estar rebeldes, a estar en contra, a no estar de acuerdo con nada de lo que digas, por más claro y lógico que sea: ¡No! Y a sacar una bandera de: "No es justo porque no estoy de acuerdo." Y empiezan los chavos a decir palabras como, frases como: !Ash!  ¡Mta! (Risas) Y empiezan a hablar distinto, a decir más groserías. Si tu papá tiene piercings entonces tú no te los pones; si no los tiene, tú los quieres. O sea, todo lo necesario para poderte separar. Y aquí, los expertos dicen que hay que dejar que hagan eso, hay que dejar que suceda y no hay que meternos con eso porque eso genera muchos problemas, muchas broncas todos los días y en realidad es su único diferenciador contigo y su cerebro se lo está pidiendo.

Y por otro lado hay que tranquilizarnos porque en realidad es sólo una etapa y lo va a dejar de hacer. Tu no vas a ver a tu hijo a los 35 años siendo gerente de administración de la empresa haciendo un berrinche en su oficina dicendo:"Que se largue el director, ¡no le voy a dar los saldos! ¡No, no! "¡¿Por qué me tocó trabajar en esta empresa?!" No. (Risas)

Eso no va a pasar porque es solamente un diferenciador de este momento. Y lamentablemente los papás nos enganchamos mucho con esto porque no entendemos lo que está pasando a veces en el cerebroy lamentablemente desgastamos mucho nuestra relación con ellos porque nos peleamos constantemente. Y al desgastar esto también perdemos algo muy importante que es autoridad. Si tu te peleas 20 veces  con una persona en una semana pierdes autoridad Autoridad que va a ser muy importante en otra ocasión.

Otra situación del cerebro también muy importante es el asunto de la corteza prefrontal. Es la que está precisamente atrás de la frente y es la que más está en remodelación en este momento. Está corteza regula, ahí nada más para ir ubicando: El juicio, la responsabilidad y el criterio. Imagínense. (Risas)

Y está en remodelación. Todos hemos visto una cosa en remodelación, ¿no? Entonces cuando tú le dices a tu hijo: "A ver, a ver, ¿cómo?" "Te fuiste a la fiesta sin pedirme permiso; te cambiaste de fiesta en la noche sin decirme; te subiste al coche de una persona que no conoces, y traías un celular sin pila... ¿No te puedes dar cuenta de lo peligroso que es eso?" No. (Risas)

En realidad, no puede. Y los papás nos enojamos muchísimo porque creemos que nos está queriendo tomar el pelo. Pero la verdad es que no tiene la misma herramienta que tienes tú, lo estamos viendo desde puntos distintos. No significa que por eso veas a tu hijo que está haciendo algo peligroso, se está queriendo aventar del bungee sin cuerda, y le digas: "Ay no pasa nada, déjalo, es la corteza prefrontal." Obviamente no. (Risas).

Hay muchos mecanismos para poder irte por otros lados pero aquí sí es muy importante lo que hagas porque tu hijo no tiene este criterio en este momento. Ese que tenía cuando tenía siete años ahorita está en remodelación, entonces hay cosas muy peligrosas como obviamente las adicciones, como los desórdenes alimenticios, como las depresiones, como los problemas legales, como el suicidio... Y aquí sí los papás tienen que ser muy estrictos y muy duros, y si estás metido en este problema, es: "A ver, no, te agarro, te tomo aquí, y no das ni un paso más, mi amor." Y buscamos un experto, buscamos una asociación porque de estos problemas no podemos salir, y estos problemas tienen una diferencia al anterior porque aquí sí necesitas toda la autoridad que estábamos ahorrando en el anterior.

Estos problemas son de vida o muerte. Aquí sí la vida de tu hijo puede cambiar completamente. Es muy distinto cómo cambia de esta manera a que si cambia si dijo durante siete años, 25 veces, "güey" todo el día. Aquí sí es de vida o muerte.

Y la tercera, que es muy, muy importante, es la situación del criterio. El cerebro le empieza a pedir al adolescente que tenga un criterio propio. Y se da cuenta que todo lo que sabe, y que todo lo que conoce, te lo aprendió a ti. Y es tremendo. Porque sí tu le enseñaste que se bañaba primero el pelo, luego el cuerpo y al final los pies, tu hijo se da cuenta que ni siquiera cómo bañarse lo decidió él. Y los pobres chavos entran en un ataque de ansiedad tremendo. Porque empiezan a querer experimentar todo otra vez.

Y tu dices, "¿por qué, si ya sabíamos cómo hacía esto?" Pero su cerebro le está pidiendo que tenga por primera vez su propio criterio. Entonces un día, van a Acapulco, tú como papá quieres las vacaciones soñadas, y tu hijo te dice antes de salir: "¿Por qué por la de cuota, papá?" (Risas)

Retador, ¿no? Y tú: "Pues porque es más rápido." "Y, ¿cómo sabes que es más rápido?" "Pues porque es de paga, porque hay puentes, hay desniveles... ¡es obvio! Porque cuesta." "¿Hace cuánto que no te vas por la libre?" "No sé, diez años." "Y, ¿cómo sabes que no la han cambiado?" (Risas)

Y los papás explotamos. El ideal sería que si un día tienes tiempo, te vayas por la libre. Y que le ayudes a tener su propio criterio: que él se de cuenta que es más larga, que hay más baches... en fin. Hay una gran posibilidad de que la próxima vez que vayan a Acapulco te diga tu hijo, si te fuiste por la libre: "Pues ahora sí por la de cuota, ¿no, pá? (Risas)

Puede ser. Pero, ¿qué pasa con esto? Lo estamos ayudando a crecer. Estamos validando sus ideas, estamos ayudándolos a hacer un criterio. Es como cuando los vimos dar un paso cuando eran chiquitos, nada más que ahora no son pasos,son decisiones para convertirse en un adulto. Los adolescentes, muchísimas más veces de las que creemos, tienen la razón. Sobre nosotros, a veces, en una discusión. Pero estamos acostumbrados a nunca dárselas. Normalmente puede ser que la tengan y a veces no los escuchamos. Necesitamos ayudarlos a crecer a convertirse en un adulto, ese es el compromiso de un papá pero a veces no sabemos realmente la etapa que está viviendo el chico. Por ejemplo, ¿a qué ayudamos entonces? ¿Qué negociamos? Porque hay que negociar con ellos. Hay que enseñarlos y ayudarlos a que se equivoquen y a que lo hagan bien.

Imagínense que en esta época están tan clavados en esto que un chavo prefiere equivocarse con una decisión que tomó él, que acertar con una opinión que le diste tú porque siente que se va un paso para atrás. Entonces hay que ayudarlos en esta parte, por eso hay que negociar. ¿Y qué negociamos con ellos? Negociamos las cosas básicas de todos los días: ¿A qué hora puedes llegar? ¿Con quién puedo ir? ¿Puedo meter tres materias en lugar de dos? ¿Me puedo ir de vacaciones acá? Esas cosas, que normalmente nos decían que no, hay que negociarlas, es muy importante hacerlo. Y poderlos ayudar con ellos mismos.

Por ejemplo, hoy en día si un adolescente te dice: "Es que por favor, déjame llegar a las 2 a.m., a todos mis amigos los dejan llegar a las 2 a.m." El ideal sería que hablaras efectivamente con los papás de los amigos, que verificaras y resulta que sí, a todos los dejan llegar a las 2 a.m. El ideal sería decirle al otro día "Hijo, lo checamos con tu papá, hablamos con los papás de tus amigos, y efectivamente tienes razón."

Cuando digas "tienes razón", eso es oro para ellos. Porque es una negociación y en una negociación todos queremos ganar-ganar. No puedes perder todas. Porque el papá que aprieta muchísimo a sus hijos, lamentablemente los pierde y los aleja.

"Entonces, ya vimos que sí, y te vamos a decir lo siguiente: A partir de la próxima semana no vas a llegar a la 1:00 a.m. vas a poder llegar a la 1:45 a.m." ¿Qué pasa con esto? No le puedes decir a las dos porque la siguiente semana te pide a las tres, la siguiente a las cuatro y luego a las cinco. Y también hay una nueva regla: Cada vez que salgas, tienes que marcarme por teléfono.

Cuando tú haces esto le indicas que sigues teniendo el control tú. Dos, le pones límites, y tres, se siente seguro por esos límites. Pero lo más importante, al final tu hijoo tu hija se siente encantado, agradecido, porque creció, porque logró negociar un poco contigo.

Lo vuelvo a decir:Para poder educar a un hijo de hoy,hay que ser un padre de hoy. Cambian completamente estas cosas, y hay cosas muy sencillas que nos cambian completamente el panorama si las hacemos así. Tú a un chico le dices, con las cosas sencillas: "Lleva, por favor, tus platos al fregadero. "Va por aquí y te dice: "¡Ash!" "¿Qué te pasa? ¿Estás loco? No es posible" El te contesta, se pelean y es terrible.

Escenario dos: "Llévalo, por favor, al fregadero." "¡Ash!" Y tú.... "Gracias mi amor." Y ya no se genera todo ese conflicto. Entonces podemos entender diferentes cosas. Todos de repente vemos a maestros que son el héroe de la escuela y que todo el mundo los adora, ¿están de acuerdo? ¿Saben lo que hacen, esos maestros? Aceptan sus errores, los escuchan. Escuchan los argumentos del alumno y si es mejor que el de él, se los aceptan. ¿Nos vamos a equivocar como papás, como tíos, como abuelos?

Claro, por supuesto. ¿Por qué? Porque los adolescentes no son números y nosotros no somos fórmulas. Es normal, tenemos cada quien  nuestro temperamento, hay mejores días, hay peores días. Es completamente normal que haya momentos donde no puedas más y explotes. Pero la gran ventaja de todo esto es que cuando tú tienes información, tu rango de error es mucho más chico. Entre más información, menos errores hay. Si tu te peleabas diez veces con este adolescente, si tienes información y entiendes lo que le está pasando, te vas a pelear tres. Y esas siete veces que no te vas a pelear es toda la diferencia de la vida para gozar y para disfrutar a alguien. Tú a él y él a ti. Hay muchos papás y mamás que nos preguntamos: ¿Soy un buen papá? ¿Soy una buena mamá? Yo creo que el simple hecho de que nos lo preguntemos nos acerca y nos hace estar en vías de serlo, porque nos importa, porque nos preocupa, porque escuchamos una plática o leemos un libro. La mamá que es mala mamá o el papá que es mal papa, no se hace esa pregunta. Hay que negociar con ellos. Los chavos son extremadamente inteligentes pero a veces no los escuchamos. Y especialmente hay que ubicar que para ser un padre de un adolescente hay que ser una palmera, no un roble. La adolescencia es como un gran huracán que cuando pasa se lleva todo. Si tú eres muy estricto, por más que seas un gran roble, por más ancho que estés, por más años que tengas y por más raíces profundas que tengas, el huracán te va a tirar. Pero una palmera, cuando pasa el huracán, sabe cuando hacerse a la derecha, cuando hacerse a la izquierda, cuando quedarse muy  al centro y no moverse. Y cuando acaba el huracán, que es una etapa, la palmera siempre sigue ahí. Les deseo mucha suerte con cualquier adolescente que tengan cerca.

Muchas gracias. (Aplausos)

Notas del articulo

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Traductor: Emilia Sotres

Revisor: Lidia Cámara de la Fuente